viernes, 15 de octubre de 2010

Puertas de Cádiz


El sencillo gesto de contemplar una puerta se puede transformar en un mágico y delicioso momento. En Cádiz, el paso del tiempo y la corrosión han dejado a la vista una amalgama de puertas de infinidad de colores y un sinfín de materiales.

Estas entradas gaditanas forman una colección de bellos tesoros particulares que, a menudo, pasan desapercibidos para el transeúnte como si mantuviesen oculto el mundo que existe tras la puerta, igual de velado que a pie de calle.

Puertas de madera, metálicas, con rejas, sencillas o de doble paño... dan paso a la esencia del hogar; su interior queda resguardado de miradas extrañas. Esta protección, inevitable, demuestra que nunca el arte estuvo tan cerca de la mano del observador.

Permitidme daros paso hacia ese mundo: admirad antes de entrar.

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